En el marco de la VI Ronda de Negociación del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y América Central (Bruselas, 26-30 de enero de 2009), diferentes organizaciones internacionales organizaron una gira europea para denunciar los impactos que estos acuerdos comerciales pueden tener sobre los derechos económicos, sociales y culturales, así como sobre la igualdad de género en América Central.
Esta gira europea llegó a Barcelona el día 11 de febrero con la charla “Los intereses comerciales de la UE en Centroamérica: resistencias y alternativas” organizada por Àgora Norte-Sur (Entrepobles, SETEM, Veterinarios sin Fronteras, Ingeniería sin Fronteras y Medicus Mundi), ACSUD-Las Segovias, Intermón Oxfam, Campaña “Quién debe a Quién”, Campaña “No te comas el mundo” y la Red Birregional Enlazando Alternativa. Sus ponentes, Yadira Minero, coordinadora del Programa Mujer y Maquila del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), y Jesús Garza, coordinador técnico de Coalición Hondureña de Acción Ciudadana (CHAAC), hablaron del impacto de los Acuerdos de Asociación sobre las mujeres y la soberanía alimentaria. Al día siguiente estuvieron en Madrid, donde se reunieron con representantes del Gobierno español.
¿Qué son los AdA?
Un AdA es un tratado de libre comercio que utiliza la UE para impulsar el comercio de sus productos y servicios. Actualmente se están negociando en Centroamérica y la Comunidad Andina. Es un instrumento muy eficaz dentro la estrategia política Europa Global: Competir en el mundo, con la que principalmente salen ganando las grandes empresas europeas.
Estos acuerdos supeditan las cuestiones de diálogo político y de cooperación a los intereses comerciales . De hecho, la UE no está exigiendo la firma de algunos convenios internacionales sobre Derechos Humanos, Laborales y Sociales con el fin de llegar a un acuerdo comercial el más rápido posible en Centroamérica, lo que demuestra que el interés real por firmar estos acuerdos es puramente económico.
Las grandes beneficiadas serán las grandes corporaciones europeas que conseguirán vía libre legal para seguir invirtiendo en la región, con impactos como la regresión en derechos laborales para facilitar las inversiones europeas; la pérdida de soberanía alimentaria, fomentando el modelo agroindustrial que promueve el monocultivo, favorece el uso de transgénicos y concentra la posesión de tierras en latifundios; la amenaza del tejido social y económico nacional por carencia de competitividad con las grandes empresas europeas, que podrán acceder a concursos públicos; los medicamentos y los insumos agrícolas más caros y la pérdida de biodiversidad debido a la apropiación europea de la propiedad intelectual; y el posible incremento de la dependencia centroamericana a las exportaciones.
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