Entrevista a Aura Rodríguez y Héctor León Moncayo
Por Patricia Rivas Rebelión / La Radio del Sur
Aprovechamos la presencia de Héctor León Moncayo y Aura Rodríguez al seminario internacional “Contextos de aplicación de acuerdos económicos y garantías de los derechos humanos. Acuerdo Multipartes entre la Unión Europea y Colombia” para preguntarles todo lo que usted siempre necesitó saber y ningún medio masivo de comunicación le contó acerca del Tratado de Libre Comercio que la Unión Europea ha negociado con total opacidad y el presidente de turno de la Unión Europea, Rodríguez Zapatero, se apresuró a firmar durante la cumbre de presidentes realizada en mayo en Madrid. En este momento el tratado se encuentra en fase de ratificación, y deberá pasar por los parlamentos nacionales de Colombia y de todos los países miembros de la UE, lo que significa que todavía no está dicha la última palabra y estamos a tiempo de presionar a nuestro Parlamento para que no lo ratifique.
Héctor León Moncayo es investigador del Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (ILSA), co-fundador y vocero de la Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio (RECALCA), y miembro de la ejecutiva de la Alianza Social Continental. Aura Rodríguez es economista, miembro de la Corporación Cactus (Organización de defensa de los derechos humanos) y de la Secretaría Técnica de la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo. Ambos han visitado España con motivo del ya nbombrado seminario internacional que se celebró en Oviedo, la capital asturiana, entre el 24 y el 26 de noviembre y contó con la presencia de Piedad Córdoba y destacados defensores de los derechos humanos y plataformas campesinas de Colombia y de activistas europeos.
1. ¿Qué implicaciones tiene el tratado de libre comercio entre la UE y Colombia, en materia económica, pero también en los derechos humanos, en el aspecto social, ambiental e incluso sobre la soberanía de Colombia?
H.L.M. Muchas veces hemos discutido sobre estos tratados mirando la situación de derechos humanos, civiles y políticos en los países, y entonces se critica el tratado porque en países como Colombia o Perú se están violando los derechos laborales, los derechos de los pueblos indígenas, afrodescendientes y, en general, de la ciudadanía y, por lo tanto, no deja de ser una burla que, por ejemplo, Europa, que siempre ha contemplado como parte de su ideario la defensa de los derechos humanos, negocie con gobiernos que tienen esa actitud. Y, por ejemplo, se dice: “vamos a colocar una cláusula democrática en el tratado”. Pero nosotros decimos: si no han tenido en cuenta la democracia para negociarlo, ¿por qué les vamos a creer que la van a tener en cuenta después? En realidad esas cláusulas democráticas no tienen ninguna fuerza vinculante, no tienen ninguna capacidad sancionatoria. Decir que van a suspender un tratado porque se violan los derechos humanos es prácticamente caer en la ficción. Esa ha sido una primera gran crítica a los tratados de libre comercio que hemos hecho nosotros y otras organizaciones solidarias en Europa.
Pero vamos más allá. Es que el Tratado en sí mismo, la forma como está concebido, su estructura, su texto, está vulnerando los derechos humanos en los aspectos laborales, en los aspectos del medio ambiente, en lo que tiene que ver con soberanía alimentaria y, en general, porque estos tratados le amarran las manos a los Estados y les impiden desarrollar una política pública, ya sea social, ya sea de desarrollo. Pierden por completo toda iniciativa en estas materias.
Entonces, no sólo son perjudiciales -que lo son- para Colombia y Perú, o los países centroamericanos, sino que también son perjudiciales para los países europeos, porque quien gana en estos tratados en realidad es un puñado de grandes empresas multinacionales y corporaciones financieras, no los pueblos, ni de allá, ni de acá. Leer el resto de esta entrada »





